El número de muertos en la megaoperación policial en Río de Janeiro asciende a 132.
Entre las víctimas hay civiles, presuntos criminales y al menos cuatro policías.
La población denuncia abusos y pide justicia ante la violencia desmedida en las favelas.
El operativo más letal en la historia reciente de Río de Janeiro
El número de muertos por la operación policial en Río de Janeiro subió a 132, según confirmó la Defensoría Pública del Estado.
La acción, realizada en los complejos de favelas Alemão y Penha, se convirtió en la más sangrienta de las últimas décadas en Brasil.
Aunque el gobierno del estado la describe como un “golpe contra el crimen organizado”, las organizaciones sociales hablan de una masacre sin precedentes.
Muertes entre los agentes
Entre las víctimas también se encuentran cuatro policías, dos de ellos pertenecientes al grupo de élite BOPE y otros dos a la Policía Civil.
Las autoridades señalaron que los enfrentamientos se produjeron en zonas de difícil acceso, donde grupos armados del Comando Vermelho habrían intentado repeler el avance de las fuerzas de seguridad.
Uno de los oficiales caídos, identificado como sargento Paulo Azevedo, tenía 12 años de servicio. Su familia relató que “murió cumpliendo su deber, pero sin saber realmente por qué tanta violencia era necesaria”.

Testimonios de la comunidad
Mientras tanto, los residentes de las favelas afectadas describen escenas de terror.
“Parecía una guerra. No sabíamos de dónde venían los disparos ni cuándo pararían”, relató una vecina de 62 años del barrio de Palmeiras.
Algunos vecinos denunciaron que varios cuerpos fueron retirados de las zonas de mata sin registro oficial, lo que podría aumentar el número de víctimas.
Los comercios permanecen cerrados y centenares de familias han abandonado temporalmente sus hogares por miedo a nuevos tiroteos.
“Mi hijo tenía solo 19 años. Trabajaba en una panadería y salió temprano para comprar pan. Nunca volvió”, contó entre lágrimas Dona Celeste, madre de una de las víctimas encontradas en Vacaria. “Dicen que era traficante, pero no lo era. Aquí todos somos tratados como culpables solo por vivir en esta favela.”

Desde las primeras horas del operativo, vecinos reportaron disparos ininterrumpidos, helicópteros sobrevolando a baja altura y calles tomadas por las fuerzas de seguridad.
“Fue una noche de terror. Mi nieta de seis años no paraba de llorar. No sabíamos si salir corría o quedarnos escondidos”, relató María das Dores, vecina del Complexo da Penha.
Los funerales de los cuatro policías también estuvieron marcados por la emoción. Familias enteras acudieron a despedirlos, mientras compañeros de uniforme formaban un cordón de honor.
“Él era un buen hombre, no solo un policía. Tenía miedo, pero nunca dejaba de cumplir su deber”, dijo Luciana Azevedo, esposa del sargento Paulo Azevedo, uno de los agentes fallecidos. “Solo espero que todo esto sirva para que algún día no tengamos que perder más vidas de ningún lado.”
Contexto político y social
Agrega un párrafo sobre la reacción del gobierno y las autoridades, porque esto aporta equilibrio informativo y credibilidad:
El gobernador de Río de Janeiro, Cláudio Castro, defendió la operación afirmando que “fue necesaria para enfrentar el crimen organizado”. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos criticaron la falta de planificación y el uso excesivo de la fuerza. La Defensoría Pública del Estado y la OAB-RJ (Orden de Abogados de Brasil) anunciaron la apertura de investigaciones para determinar posibles abusos y ejecuciones extrajudiciales.
Datos oficiales y cifras actualizadas
Hasta la mañana del jueves (30 de octubre), las autoridades confirmaban 132 personas fallecidas, entre ellas 4 policías y al menos 9 civiles. Más de 80 sospechosos fueron detenidos, y se incautaron armas de guerra, granadas y más de 200 kilos de drogas.
Fuente: DW – Deutsche Welle – O Globo – BBC Brasil













