La guerra por el agua en Oriente Medio ya no es una hipótesis lejana, sino una amenaza real que podría afectar a millones de personas.
Mientras el mundo observa el conflicto en la región con la mirada puesta en el petróleo y el gas, cada vez más analistas advierten que el verdadero recurso estratégico podría ser otro mucho más esencial. Se trata del agua potable.
En una de las regiones más áridas del planeta, millones de personas dependen de sistemas que garantizan el acceso al agua potable. Estos sistemas permiten abastecer ciudades enteras.
Por qué el agua se ha convertido en un recurso estratégico en Oriente Medio
Durante décadas, el petróleo ha sido considerado el recurso más importante de Oriente Medio. Sin embargo, cada vez más expertos advierten que el verdadero factor de riesgo en la región podría ser el agua.
En una de las zonas más áridas del planeta, millones de personas dependen de sistemas que permiten transformar el agua del mar en agua potable. Gracias a estas infraestructuras, ciudades enteras pueden abastecerse de agua a pesar de la escasez natural de recursos hídricos.
Esta situación ha llevado a algunos analistas a hablar de una posible guerra por el agua en Oriente Medio. Cualquier ataque o interrupción en estas instalaciones podría afectar directamente a millones de personas.
Millones de personas dependen de un sistema vulnerable
En muchos países del Golfo Pérsico, el acceso al agua potable depende casi por completo de infraestructuras que permiten obtener agua dulce a partir del mar. Sin estos sistemas, las ciudades enteras no podrían sostener a su población.
En Kuwait, cerca del 90% del agua potable proviene de este tipo de instalaciones. En Omán, la cifra supera el 80%, mientras que en Arabia Saudí alrededor del 70% del agua consumida depende de estos procesos.
Esto significa que cualquier daño a estas infraestructuras podría provocar una crisis inmediata. Si el suministro se interrumpe, millones de personas podrían quedarse sin acceso al agua en cuestión de días.
Por esta razón, varios expertos advierten que la guerra por el agua en Oriente Medio podría convertirse en uno de los mayores riesgos humanitarios de la región.
Qué pasaría si el suministro de agua se interrumpe
Las consecuencias de un ataque contra estas infraestructuras podrían ser inmediatas. En algunas ciudades del Golfo, el agua potable disponible en reservas solo alcanzaría para unos pocos días.
Esto significa que cualquier interrupción prolongada podría desencadenar una crisis humanitaria. Hospitales, hogares, hoteles y sistemas agrícolas dependen del suministro constante de agua para funcionar con normalidad.
Además, muchas de estas instalaciones están situadas cerca de la costa y vinculadas a centrales eléctricas. Esto las convierte en objetivos relativamente vulnerables en caso de conflicto.
Por este motivo, varios analistas advierten que la guerra por el agua en Oriente Medio podría tener consecuencias mucho más graves que una crisis energética. El agua es un recurso esencial para la supervivencia.
Un sistema difícil de proteger frente a ataques
Una de las mayores preocupaciones de los expertos es la vulnerabilidad de estas infraestructuras en un escenario de conflicto. Aunque algunos países del Golfo han invertido miles de millones de dólares en sistemas de defensa aérea, sigue siendo un desafío enorme proteger instalaciones tan extensas.
La guerra moderna también ha cambiado la forma en que se atacan los objetivos estratégicos. Hoy en día, drones relativamente baratos pueden recorrer largas distancias y alcanzar infraestructuras críticas con gran precisión.
Algunos de estos drones pueden costar apenas decenas de miles de dólares, mientras que las instalaciones que podrían atacar valen miles de millones. Este enorme desequilibrio convierte a las infraestructuras de agua en objetivos especialmente vulnerables.
Por esta razón, varios analistas advierten que cualquier ataque contra estas instalaciones podría tener consecuencias inmediatas para millones de personas. Estas personas dependen de ellas para acceder al agua potable.
La dependencia de la electricidad aumenta el riesgo
Otro factor que aumenta la vulnerabilidad del sistema es su fuerte dependencia de la electricidad. Las instalaciones que producen agua potable necesitan grandes cantidades de energía para funcionar de manera continua.
En algunos países del Golfo, estas infraestructuras representan una parte importante del consumo energético nacional. En Arabia Saudí, por ejemplo, los sistemas relacionados con la producción de agua pueden llegar a consumir cerca del 6% de toda la electricidad del país.
Esto significa que un ataque contra una central eléctrica o contra la red energética también podría interrumpir el suministro de agua. En muchos casos, las instalaciones de agua están situadas cerca de grandes plantas eléctricas. Esto incrementa el riesgo de que ambas infraestructuras se vean afectadas al mismo tiempo.
Si la electricidad deja de funcionar, la producción de agua puede detenerse casi de inmediato. Esto podría provocar problemas de abastecimiento en cuestión de días.
Una crisis que también podría afectar al suministro de alimentos

El impacto de un conflicto en la región no se limitaría únicamente al acceso al agua. La economía y el abastecimiento de alimentos del Golfo también dependen en gran medida de las rutas marítimas que atraviesan el Estrecho de Ormuz.
Aproximadamente el 70% de las importaciones de alimentos de los países del Golfo pasan por esta ruta estratégica, una de las más importantes del comercio mundial. Si el tráfico marítimo se interrumpe debido al conflicto, muchos países de la región podrían enfrentarse a problemas de abastecimiento.
En el caso de Arabia Saudí, por ejemplo, cerca del 80% de los alimentos consumidos en el país se importan desde el extranjero, incluidos productos básicos como trigo, maíz o cebada.
Si el comercio marítimo se viera afectado por la guerra, la región podría enfrentarse no solo a una crisis de agua. Además, habría una situación de inseguridad alimentaria que agravaría aún más las consecuencias del conflicto.
La paradoja: Irán también enfrenta una grave crisis de agua
Aunque gran parte de la atención se centra en la vulnerabilidad de los países del Golfo, Irán también enfrenta su propia crisis hídrica. Durante décadas, la sobreexplotación de los recursos naturales y una gestión ineficiente del agua han deteriorado gravemente la situación en el país.
Uno de los ejemplos más visibles es el lago Urmia, que en el pasado fue uno de los mayores lagos de Oriente Medio. Hoy se ha reducido hasta convertirse en gran parte en un desierto de sal visible incluso desde satélites.
Los expertos advierten que muchos acuíferos del país están siendo explotados por encima de su capacidad de regeneración. De hecho, varios estudios internacionales señalan que Irán alberga algunos de los acuíferos más sobreexplotados del planeta.
La situación es tan grave que en los últimos años se han producido protestas en distintas regiones del país debido a la escasez de agua. Incluso algunos responsables políticos han llegado a plantear la posibilidad de trasladar la capital desde Teherán hacia zonas con mayor acceso a recursos hídricos.
Esta paradoja refleja hasta qué punto el agua se ha convertido en uno de los recursos más estratégicos del siglo XXI. En un contexto de tensiones geopolíticas y cambio climático, la seguridad hídrica podría convertirse en un factor clave para la estabilidad de toda la región.
Fuentes: Bloomberg | The Conversation | Iran International | The Guardian | La Jornada













