La infección que comenzó con síntomas aparentemente leves
En noviembre de 2013, Alex Lewis, un británico de 34 años y expropietario de un pub, comenzó a sentirse enfermo. Lo que en un principio parecía una enfermedad leve terminó convirtiéndose en una experiencia extremadamente grave.
El caso de Lewis llamó la atención porque refleja una situación que puede resultar inesperada: un hombre pierde partes de su cuerpo después de pensar que solo tenía un resfriado.
En un primer momento, Lewis creyó que se trataba de un resfriado común o de una gripe leve, algo habitual durante los meses de invierno.
Sin embargo, su estado de salud empezó a empeorar con rapidez. En pocos días comenzó a notar síntomas preocupantes, como sangre en la orina y manchas oscuras en la piel que aparecían sin una causa aparente.
Ante el deterioro de su estado, Lewis fue trasladado de urgencia al hospital.
Allí los médicos descubrieron que estaba sufriendo una infección causada por estreptococo del grupo A, una bacteria que puede provocar enfermedades muy agresivas cuando invade los tejidos del organismo.
La infección se extendió rápidamente y desencadenó una sepsis, una reacción extrema del sistema inmunitario frente a una infección.
Esta condición puede provocar fallos en múltiples órganos y poner en peligro la vida del paciente.
La infección avanzó rápidamente por su cuerpo

A medida que la enfermedad progresaba, el estado de Lewis se volvió crítico. La piel de sus brazos y piernas, así como parte de su rostro, comenzó a oscurecerse debido al daño provocado por la infección.
Los tejidos afectados desarrollaron gangrena, una condición en la que la piel y los tejidos mueren debido a la falta de circulación y a la propagación de la infección.
Para evitar que la infección siguiera extendiéndose por su organismo, los médicos tomaron una decisión extrema pero necesaria: amputar sus extremidades.
Primero fue necesario amputar su brazo izquierdo por encima del codo. Poco después, su situación volvió a empeorar y los médicos tuvieron que amputar también sus piernas para evitar que la infección continuara propagándose por su cuerpo.
El intento de salvar su último brazo
En aquel momento, los médicos hicieron todo lo posible por salvar al menos una de sus extremidades. Mantener una mano podía ser fundamental para que Lewis pudiera realizar tareas cotidianas en el futuro.
El equipo médico decidió intentar salvar su brazo derecho mediante una compleja operación reconstructiva.
La intervención duró 17 horas y media y se llevó a cabo en la víspera de Navidad de 2013. Durante la cirugía, los médicos retiraron tejido muerto y trataron de reconstruir la zona afectada.
Durante un tiempo parecía que el brazo podría salvarse. Sin embargo, el daño causado por la infección era demasiado grave.
En una ocasión, mientras dormía, Lewis se giró en la cama y su brazo se fracturó debido al debilitamiento del hueso provocado por la infección. Finalmente, los médicos tuvieron que amputarlo también.
Un cambio radical en su vida
Tras las amputaciones, la vida de Alex Lewis cambió por completo. De un día para otro tuvo que aprender a vivir sin sus brazos ni sus piernas.
Durante los primeros meses después de la operación, Lewis no podía levantarse solo ni realizar tareas básicas como vestirse o lavarse. Necesitaba la ayuda constante de cuidadores para realizar actividades cotidianas.
Su prioridad pasó a ser recuperar la mayor independencia posible.
Por ello inició un proceso de rehabilitación en un hospital de Roehampton, en el suroeste de Londres. Allí comenzó a aprender a caminar utilizando prótesis.
La recuperación y el aprendizaje para caminar

A pesar de la gravedad de su situación, Lewis sorprendió al personal médico por su rápida recuperación.
En apenas dos semanas de rehabilitación logró dar sus primeros pasos utilizando prótesis especiales para las piernas.
Aunque el proceso fue difícil, continuó progresando con el paso de los meses. Sin embargo, aún enfrenta algunos desafíos, como subir escaleras o mantener el equilibrio durante largos periodos.
Además de las prótesis para caminar, también utiliza prótesis en los brazos con forma de ganchos que le permiten realizar algunas tareas cotidianas.
Gracias a estas adaptaciones ha podido recuperar parte de su independencia.
Las secuelas físicas de la enfermedad
La infección no solo afectó a sus extremidades. Lewis también sufrió graves daños en el rostro.
Perdió los labios y el nariz debido a la infección, lo que obligó a los cirujanos a realizar varias operaciones reconstructivas.
En una de estas intervenciones, los médicos utilizaron piel de sus hombros para reconstruir sus labios.
El propio Lewis ha bromeado en entrevistas diciendo que, después de la operación, se parecía a un personaje de Los Simpson, además de tener la nariz constantemente húmeda.
El impacto en su vida personal
Antes de enfermar, Lewis llevaba una vida activa junto a su pareja, Lucy. Ambos gestionaban un pub que administraban juntos.
Tras la enfermedad, la pareja tuvo que cerrar el negocio debido a los cambios que trajo la situación.
Lewis también tuvo que renunciar a muchas actividades que disfrutaba antes de enfermar, como cocinar o jugar al golf.
A pesar de estas pérdidas, el británico asegura que su familia fue fundamental durante su recuperación. En particular, el apoyo de su pareja y de su hijo Sam fue clave durante los momentos más difíciles.
Un cambio en su forma de ver la vida
A pesar de la gravedad de lo ocurrido, Lewis asegura que la experiencia cambió su forma de ver la vida.
Según ha explicado en entrevistas con la BBC, la enfermedad le hizo reflexionar sobre su papel como padre, pareja y persona.
El británico afirma que ahora valora más las cosas simples del día a día y se siente agradecido por haber sobrevivido.
“Me siento afortunado de estar vivo”, ha explicado. “Esta experiencia me hizo darme cuenta de lo valiosa que es la vida”.
El regreso al trabajo
Tras varios años de recuperación, Lewis logró retomar su actividad laboral.
Actualmente trabaja como diseñador de interiores, una profesión que le ha permitido adaptarse a sus nuevas circunstancias.
El británico asegura que volver al trabajo fue un paso importante en su proceso de recuperación y en la reconstrucción de su vida.
Según él mismo ha explicado, la enfermedad le enseñó que es posible seguir adelante incluso después de una experiencia tan extrema.
Fuentes: BBC News, RedeTV y NHS.










